35. Breve Historia del Liberalismo (I): Adam Smith

 Por: Iskay Alvaro Montenegro

4 Junio, 2025

Durante los últimos años, especialmente en el reciente periodo electoral, en Bolivia cobró mucha popularidad la ideología económica y política del liberalismo. Talvez influenciados por la Argentina de Milei, varios candidatos presidenciales, militantes de partidos y analistas hacen girar su discurso entorno al tan difuso y poco claro concepto de “libertad”. También hacen uso de la superficial, poco original e incluso perversa dicotomía dentro de la cual lamentablemente mucha parte de la población también se encuentra atrapada: “liberalismo vs socialismo”, “comunismo vs capitalismo”.

Pero ¿de dónde surgió la ideología conocida como liberalismo?  Se considera al escocés Adam Smith (1723-90) como padre del liberalismo económico -y del campo académico de la economía en general-, y al inglés John Locke (1632-1704) como padre del liberalismo político.  Ambos europeos, ambos partes de la Ilustración. El presente escrito trata sobre el primero.


Adam Smith

Huérfano de padre, Smith entro a la Universidad de Glaslow con tan sólo 14 años y fue uno de los más conocidos, junto con David Hume, representantes de la Ilustración Escocesa.  Al igual que otros notables pensadores europeos que influyeron mucho en el mundo -para bien o para mal- como Newton, Kant, Hobbes, Nietzsche, Spinoza, Leibniz, Adam Smith nunca se casó, no tuvo hijos y tampoco se conoce de relaciones románticas significativas. Vivió la mayor parte de su vida con su madre y luego con su prima.

Su magnus opus, “La Riqueza de las Naciones” (1776), está conformada por cinco tomos. La misma introduce conceptos muy conocidos para el actual pensamiento económico liberal (libre mercado, limitada intervención gubernamental en la economía) y la economía en general (división de trabajo equivale a mejor productividad, precios se determinan por oferta y demanda). De todas estas, la idea de que el mercado se autorregula a través de la “mano invisible”, es uno de los axiomas teóricos más importantes de Smith para la tradición económica capitalista-liberal continuada (¿o distorsionada?) hasta nuestros días por la Escuela de Chicago y la Escuela Austriaca.

Smith argumentaba que los individuos al perseguir objetivos económicos personales producen bienes y servicios que otros desean, logrando así una asignación eficiente de recursos y prosperidad económica general, sin la necesidad de intervención estatal. La búsqueda de ese interés propio, que podría ser un egoísmo negativo, contra intuitivamente más bien lleva al bienestar social. Los mercados libres son capaces por sí solos de coordinar eficazmente las acciones individuales sin un control centralizado. La "mano invisible” es la metáfora describir esta naturaleza autorreguladora del mercado.

Monopolios

Si bien mucha intervención estatal generalmente perjudica a los consumidores y dificultan el crecimiento económico, es muy importante recalcar que para Smith la idea de libre mercado no era absoluta. Existen situaciones donde la autorregulación podía fallar y era necesaria la intervención del gobierno. Tal es el caso de los monopolios: cuando un sólo vendedor/producto domina todo el mercado de un bien/servicio en particular.

Para Smith los monopolios son perjudiciales para los mercados libres y por lo tanto para la prosperidad económica, pues distorsionaban el balance natural competitivo logrado por la “mano invisible”. Al crear barreras para no tener competencia, los monopolios manipulan precios artificialmente perjudicando a los consumidores y enriqueciendo a unos pocos a la expensa de la mayoría. “Las personas del mismo oficio rara vez se reúnen, ni siquiera para divertirse, sin que la conversación termine en una conspiración contra el público o en algún plan para subir los precios” (1776. Libro I, Capítulo X: 145-146). En estos casos, Smith veía la intervención estatal necesaria para “liberar” al mercado del monopolio y proteger la competencia.

Particularmente Smith criticaba a las prácticas mercantilistas monopólicas de Compañía Británica de las Indias Orientales con sus colonias. Como se vio en un anterior escrito, el origen de liberalismo económico se lo entiende como una reacción-respuesta al mercantilismo. Smith veía que el mercantilismo favorecía los intereses del estado y ciertos grupos comerciales, a costa de la libertad e iniciativa económica del individuo. Los monopolistas secuestraban la economía para beneficio propio.

Comúnmente los monopolios presentan sus intereses privados como una ganancia pública para la mayoría, tratándose de esconder detrás de una incorrecta interpretación de la teoría de Smith. Recordemos la frase del ex director ejecutivo de la compañía automotriz General Motors Charles Wilson, quien sostenía lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos (traducido a una época más moderna: lo que es bueno para Goldman Sachs es bueno para Estados Unidos). Tradiciones liberales posteriores parecen obviar el punto de Smith sobre los monopolios. 

El economista Michael Hudson (2007) apunta: “los economistas del libre mercado han intentado apropiarse de Adam Smith como mascota, eliminando sus críticas a la renta del suelo y los monopolios para presentarlo como un santo patrono de la desregulación y la reducción de los impuestos a la propiedad”.

Como es el caso de muchas economías modernas, el poder de algunos carteles monopólicos -ya sea en el ámbito tecnológico (Apple, Google), farmacéutico (Monsanto, Jonhson & Johnson), bancario (JP Morgan Chase, HSCBC), de diamantes (De Beers)- es tal que llega a controlar el gobierno y lo usa a su favor. Los intereses de estas gigantes corporaciones están estrechamente vinculados con el estado logrando extraer favores, subsidios especiales, excepciones impositivas y rescates ante quiebras (como el costoso rescate a los bancos durante la crisis financiera global del 2008). Es más, muchos de los accionistas de estos monopolios son miembros del congreso y parlamento (conocido fue el caso de las acciones de la Presidenta de la Cámara de Representantes de Estados unidos Nancy Pelosi). 

Smith: “El gobierno civil, en la medida en que se instituye para la seguridad de la propiedad, en realidad se instituye para la defensa de los ricos contra los pobres, o de quienes poseen alguna propiedad contra quienes carecen de ella” (La riqueza de las naciones. Libro 5, Capítulo I, Parte 2, Artículo 1)

Como se vio en un anterior escrito, el S.XVII presenció el nacimiento de las compañías y el mercado de valores modernos.  Smith criticó los accionistas de la Compañía Británica de las Indias Orientales, pues obtenían dividendos artificialmente elevados gracias a las prácticas monopolistas que dañaban la competencia, innovación y la economía en general. Las ganancias no provenían de la eficiencia de la compañía si no de su control monopólico e influencia política. Se atraía capital a lugares donde naturalmente no sería rentable de no ser por los privilegios que obtenían estos monopolios del estado.

Todo esto que observaba Smith de la Compañía Británica de las Indias Orientales puede ser perfectamente aplicado a las compañías modernas monopólicas anteriormente mencionadas. Cabe también notar que Smith veía la deuda privada como legítima cuando es usada para actividades productivas como la financiación del comercio o industria. En la actualidad gran parte de los préstamos y deudas se “invierte” (buybacks) precisamente en acciones financieras de estas compañías monopólicas, elevando artificialmente su precio.

Bienes públicos/Monopolios naturales

Si bien Smith no hizo uso del concepto de “bienes públicos”, concebía que el gobierno tiene un rol esencial, aunque limitado, en financiar ciertos servicios que no pueden hacerlo los privados debido a falta de ganancias u otros desafíos.  Estos eran temas de defensa, infraestructura y justicia. Tampoco Smith uso el concepto más moderno de “monopolios naturales”, pero su argumento que el gobierno tiene llevar a cabo ciertas actividades que beneficien a la sociedad en general y que no son viables para los privados es similar. 

De acuedo con Hudson (ibid) durante toda la historia, desde Grecia, Roma hasta épocas medievales, se sostenia la idea de que los monopolios naturales deberían estar bajo dominio público. El concepto de monopolio natural hace referencia cuando una sola empresa/proveedor es capaz de generar/distribuir toda la producción que un mercado requiere a un costo menor que si fuera ofrecido por varias otras empresas compitiendo. 

Algunos ejemplos de monopolios naturales son los suministros de electricidad-agua-gas, infraestructura de caminos-trenes, servicios postales, telecomunicaciones, gestión de residuos, alcantarillado. De manera muy interesante servicios tecnológicos modernos como las redes sociales, los motores de búsqueda, computación la nube también puede ser considerados monopolios naturales (se entiende mejor porque China tiene control público/gubernamental de redes sociales y motores de búsqueda del internet)

Hudson observa cómo la privatización de varios servicios públicos/monopolios naturales en Estados Unidos, causó un más alto costo de vida para la fuerza laboral.

Clase rentista

En su trabajo Smith lista tres clases que se definen por forma que obtiene ingresos: los trabajadores (salario), los capitalistas (inversiones) y los terratenientes (renta). En su época histórica -como también podria ser actualmente- la propiedad de la tierra era la principal fuente de riqueza en Gran Bretaña. Por lo tanto Smith veía a los terratenientes, personas que poseían grandes cantidades de tierra, como un resabio de épocas medievales feudales en contradicción con el naciente capitalismo industrial.

El concepto de "renta" -discutido en el Libro I, capítulo XI “de la renta de la tierra”- es muy importante dentro del análisis económico de Smith. También usado por los fisiócratas francéses a los cuales Smith visitó, la renta es el ingreso derivado de la propiedad (la tierra) en lugar del trabajo (salarios) o el esfuerzo productivo (capital). La forma en los terratenientes obtenía ingreso es diferente al de las demás clases pues la renta es se genera pasivamente, tiene precio monopólico y no contribuye a la producción (creación bienes y servicios). Es más, este tipo de ingresos obstaculiza el crecimiento económico pues desvía incentivos y recursos de la producción/capta el excedente económico en vez de crear valor activamente.

Por lo tanto, Smith catalogaba a la clase terrateniente como una “clase rentista”: aquellos que obtienen sus ingresos de la renta, no contribuyen a la creación de nueva riqueza y viven del trabajo y la producción de otros (naturaleza parasitaria). Ahora bien, parte de clase capitalista tambien podría ser consideraba una clase rentista si sus ingresos provienen de la inversión en acumulación de propiedad para obtener ingresos pasivos (capital no empleado activamente), en vez de la inversión en actividades productivas (maquinaria, manufactura, comercio, empresas). Como se puede inferir hasta aquí, Smith favorecía una economía productiva impulsada por el trabajo, la manufactura y el comercio, en lugar de los ingresos pasivos rentistas y monopólicos.

Este concepto de renta fue trabajado posteriormente por economistas liberales clásicos. David Ricardo desarrolló una teoría más formal de la renta (renta diferenciada) y John Stuart Mill la concebía como un “ingreso no ganado”, derivado de un control monopolista de recursos y apoyaba gravar dichas actividades.

Precisamente Michael Hudson (marzo 22, 2016. “Naked Capitalism”) argumenta que la escuela liberal clásica de Adam Smitn, John Stuart Mill y David Ricardo claramente distinguía entre “ingresos no ganados” (ingresos pasivos, renta, retornos de inversión, interés, dividendos, ganancia de capital, beneficios gubernamentales) de “ingresos ganados” (trabajo, compensación de productos o servicios ofrecidos, actividad productiva, ingreso directamente vinculado al esfuerzo y tiempo invertido). Cabe recalcar que  Smith no hizo uso explícito del concepto de “ingreso no ganado” (que sería posteriormente popularizado por el economista filósofo estadounidense Henry George), sino más bien uso el concepto de renta, no obstante, ambos en lo básico hacen referencia a la misma idea.

Generalizando, la renta económica o “ingreso no ganado” es negativo para la economía por: 1) su naturaleza no productiva (ganancia sólo de poseer recursos finitos y no por crear valor), 2) causa ineficiencias económicas (inflación de precios reducción de excedente para inversión), 3) generación de desigualdad social (concentración de riqueza en pocas manos) y 4) distorsión de intereses (desalienta labor productiva y emprendimientos).

"Dinero trabaja para mi y 
yo trabajo para el poder"

¿Clase financiera rentista?

Como apunta Hudson, el capitalismo financiero moderno precisamente se basa en una economía rentista que prospera gracias a “ingresos no ganados” (intereses, especulación rentas monopolísticas, acciones). Hudson equipara a la actual clase financiaría con la clase terrateniente de Smith, ambas clases rentistas que extraen valor sin contribuir a la economía real.  No obstante, la teoría económica neoliberal habría invertido los principios de Smith, presentando los ingresos no ganados rentistas como ingresos productivos y, peor aún, reduciendo el impuesto que se les cobra bajo la excusa de intervención estatal y “laissez faire”

Éste último punto es muy importante, pues precisamente el objetivo de Adam Smith y los clásicos liberales como John Stuart Mill era gravar la renta/ingresos no ganados de la clase rentista. Es más, lejos de ser socialista, ¡Smith veían en los impuestos cobrados a la clase rentista terrateniente como una financiación justa y eficiente para el gasto público! El terrateniente era el candidato ideal para ser gravado, en vez de sobrecargar en impuestos al salario de los trabajadores o a las ganancias de negocios de bienes y servicios. La infraestructura pública debería ser mantenida por quienes derivan el mayo beneficio de las mismas. 

Análogamente, Hudson (ibid) observa que, en Estados Unidos, mayores impuestos sobre los ingresos de la clase rentista financiera -justamente lo contrario de lo que Trump quiere hacer- reduciría drásticamente la carga impositiva sobre los trabajadores y los negocios productivos.

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