32. ¿Aranceles y proteccionismo económico? Breve historia del mercantilismo
Por: Iskay Alvaro Montenegro
1 Mayo, 2025
Las globalmente disruptivas políticas económicas del Estados Unidos de Trump aparentemente tratan de lo siguiente: se deben elevar aranceles/tarifas a importaciones pues se tiene un déficit comercial, es decir se importan más bienes y servicios de los que se exporta. Estas ideas son parte esencial de la tradición económica-teórica del mercantilismo -aunque no fueron catalogadas de esa manera por Trump-.
Si bien las intenciones de Trump pueden ser otras (recaudar fondos mediante tarifas para posibilitar la reducción de impuestos a las clases más ricas), de acuerdo a la teoría mercantilista evidentemente sería negativo para Estados Unidos importar tanto, generar déficit comercial y consecuentemente debilitar la riqueza nacional.
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| "Puerto al atardecer". Pintura de Lorrain 1639 |
Mercantilismo
Es una teoría y política económica, prevalente mayormente en la Europa colonial de los siglos 15 y 18, que precisamente permitió a esta parte del mundo lograr su desarrollo que culminó con la Revolución Industrial en Inglaterra en el siglo 18. Aunque el contexto histórico fue el colonial, ideas mercantilistas también fueron usadas por otros países que buscaban desarrollo industrial, por ejemplo, China. Pero eso es otra historia.
El mercantilismo aboga por alcanzar la riqueza nacional a través un balance comercial favorable, evitar déficit, maximizar exportaciones y minimizar importantes. Este superávit de exportaciones se utilizaría para la acumulación de reservas de oro y plata. Para lograr aquello, en el mercantilismo la participación/regulación/intervención del estado y sus políticas económicas proteccionistas de promoción de exportaciones (subsidios) y restricción de importaciones (tarifas altas, protección industria nacional) es esencial. El estado regula el comercio, la producción, los mercados y otorga monopolios.
El británico Thomas Mun, director de la Compañia Británica de las Indias Orientales, escribe en su clásico texto mercantilista "El Tesoro de Inglaterra por Comercio Exterior" (1628):
"Aunque un reino pueda enriquecerse con regalos recibidos o compras realizadas a otras naciones, estas son cosas inciertas y de poca consideración. Por lo tanto, el medio habitual para aumentar nuestra riqueza y tesoro es el comercio exterior, en el que debemos observar siempre esta regla: vender anualmente a extranjeros más de lo que consumimos de su valor". (1664: cap. 2)
El italiano Antonio Serra y su "Breve Tratado Sobre la Riqueza y la Pobreza de las Naciones" (1613) -una de las primeras obras con ideas mercantilistas-, tranajó especialmente sobre el concepto de balanza comercial positiva. Explicando porque algunas regiones como Venecia son más prósperas que otras como Nápoles, Serra argumentaba que la falta de moneda en ésta última se debía precisamente a un déficit comercial y la solución era un fomento en exportaciones.
Contexto colonial
El colonialismo europeo (entendido como el control extranjero de otro territorio, recursos naturales y personas) llegó abarcar hasta comienzos de la Primera Guerra Mundial el 84% del todo el territorio mundial.
El actual “sur global”, es decir Bolivia, el Abya Yala, África, Asia, Medio Oriente, fue colonizado por ya sea España, Portugal, Gran Bretaña, Francia, Holanda, Italia o Alemania. Rusia no se enfocó en conquistas extranjeras, si no en internas. China tampoco y sufrió al final de la época colonial europea su “siglo de humillación” (1839-1945). India cayó en manos de los británicos. Estados Unidos diezmo a su población de nativos americanos. Varias veces estos proyectos de expansión imperial se justificaron bajo la idea de “misión civilizadora” o “destino manifiesto”.
| "Progreso americano" (1872) de John Gast simbolizando el avance de la "civilización" europea |
La balanza comercial favorable de los cetros coloniales europeos se alcanzó gracias al procesamiento de materias primas enviadas por las colonias (algodón, azúcar, tabaco, caucho o minerales). Éstas se procesaban y terminaban en productos manufacturados vendidos de vuelta por la metrópoli a sus mercados cautivos coloniales asegurando beneficios económicos y balanzas comerciales favorables. Los centros coloniales, claro, tenían derechos comerciales exclusivos sobre sus colonias pues se usaban altos aranceles que restringían el comercio de las mismas entre si u con otras entidades políticas. A pesar de que a veces ni siquiera se consideraba poseedores de alma humana a los colonizados, como fue el caso de Bolivia, sus mercados sí eran muy importantes.
Por ejemplo el francés Jean Baptiste Colbert, uno de los principales representates del mercantilismo y ministro de finanzas (1661-83) del Rey Louis X, elevó tarifas para el desarrollo de la economía francesa doméstica y al mismo tiempo se aseguró que la Compañia Francesa de las Indias Orientales tenga acceso a los mercados coloniales para obtener diferentes bienes (café, pieles, pimienta, azúcar).
De manera simultánea se perpetuaba la explotación de recursos y dependencia económica de las colonias que únicamente exportaban materia prima y no podían crear una industria capaz de producir bienes de valor agregado. Estructura todavía presente en muchos paises, incluida Bolivia, en forma de subdesarrollo.
El importe de materia prima fue esencial para el desarrollo industrial europeo, por ejemplo, el algodón de la India para la industria textil británica. Parte de las ganancias obtenidas de vender los productos ya manufacturados en los mercados cativos coloniales eran reinvertidos en la infraestructura industrial de los centros (fabricas, maquinaria, canales, rieles, tecnología). Esto producía mejoras en la productividad y especialización del trabajo.
El superávit de exportaciones logrado también permitió la financiación de ejércitos y expansión territorial, así como la acumulación de riqueza mercantilista en forma de oro y plata (el oro de España y del Cerro Rico de Potosí. La "revolución de precios española"). Como escribe la estudiosa Tracy Twyman ("Solomons Treasure". 2005):
“El ´capital´, por así decirlo, utilizado para financiar el desarrollo del propio capitalismo, provino del oro y la plata expoliados por los españoles en América. Objetos de oro fueron extraídos de los templos de los cultos aztecas y mayas y fundidos para fabricar monedas para Europa, mientras que los nativos fueron esclavizados para trabajar en las minas de plata y así crear aún más monedas para Europa.”
Por otro lado el nacimiento de las compañías mercantilistas coloniales europeas también significó el nacimiento del concepto de "acción financiera". Se considera a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (1602) como la primera compañía moderna que emitía acciones públicas las cuales inversores podían comprar y vender. Para facilitar el comercio de estas acciones, justamente se fundo la Bolsa de Valores de Amsterdam, considerada como el primer mercado de valores moderno.
Siguiendo con Tywman (2005):
"El gobierno de Holanda, una potencia líder entre los comerciantes marítimos de Europa, ideó un concepto novedoso mediante el cual numerosos comerciantes podían juntar sus recursos y minimizar el riesgo de sus inversiones individuales. Crearon una ´corporación´: un grupo de inversores que invertían colectivamente en una empresa para formar una compañía, que luego se convertía en una ´persona jurídica´ según una declaración en el acta constitutiva de la compañía, otorgada por el gobierno.
Esta ´persona´ podía entonces celebrar contratos legales y emprender negocios, como cualquier persona normal. Solo había una diferencia importante: a diferencia de una persona física, la corporación no podía ser condenada a prisión por deudas. De hecho, no existía, ni existe, una forma real de obligar a una corporación a pagar sus deudas. Cuando la corporación determina que ya no es viable, se declara en quiebra y, con mayor frecuencia, deja a quienes les debe dinero con las riendas.
Este acuerdo funcionó bien para los comerciantes holandeses del siglo XVII, y pronto la idea fue adoptada por otros países, como Gran Bretaña. Así fue posible la formación de la famosa Compañía Británica de las Indias Orientales, así como de su rival, la Compañía Holandesa de las Indias Orientales."
De esta manera se posibilitó que Europa entre en la nueva era de capitalismo industrial y se siembren las semillas del posterior capitalismo financiero. Junto con tal cambio, nuevas teóricas económicas surgieron y empezaron a reemplazar las ideas del mercantilismo a finales de siglo 18. Ya en los últimos dos siglos del colonialismo europeo (éste continuaría hasta mitades del siglo 20), la Revolución Industrial necesitaba un nuevo sustento teórico intelectual para cambio económico y de era. Adam Smith, el padre del actual liberalismo económico y su famoso libro “La Riqueza de las Naciones” (1776), fue el indicado.
La teoría económica del liberalismo que nació con Smith y continuó con la Escuela de Chicago y la Escuela Austríaca vería con malos ojos estas medidas proteccionistas mercantilistas que requieren intervención del estado, a pesar de que fueron gracias a las mismas que Europa colonial y recientemente China lograron su desarrolló industrial.


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