36. RETIRO DE SUBSIDIOS PARA PERPETUAR LA ESCLAVITUD A LA DEUDA EXTERNA

El imperialismo estadounidense no se basa principalmente en la invasión militar, sino en mecanismos financieros: el sistema del dólar, las condicionalidades del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y las crisis orquestadas (o auto infligidas) que obligan a alinearse con Washington. La reciente eliminación de subsidios a los combustibles encaja perfectamente en este patrón.

Por lo tanto, no es sorpresa que el FMI -brazo financiero de Estados Unidos- haya instado repetidamente a Bolivia a eliminar gradualmente estos subsidios como condición para la estabilidad o un posible apoyo o préstamo.

Esta medida es una clásica imposición de medidas de austeridad que priorizan el pago de la deuda a los acreedores extranjeros (es decir Tesoro de USA, FMI, Banco Mundial, BID) sobre el desarrollo económico nacional y el nivel de vida de la mayoría de los ciudadanos.

La eliminación a subisidios no es una "reforma" necesaria, sino una concesión para atraer la entrada de dólares y el posible apoyo del FMI y el Banco Mundial, perpetuando así la dependencia. La "solución" de la austeridad garantiza que los dólares fluyan hacia el exterior (para el servicio de pago de la deuda y la fuga de capitales de las élites) en lugar de hacia el interior para la inversión productiva.



"Disciplina Fiscal"
Normalmente los préstamos del FMI/Banco Mundial conllevan condicionalidades que exigen "disciplina fiscal" y austeridad: reducir los déficits mediante la eliminación de subsidios, recortes del gasto público, privatización de activos y reducción de salarios, privatización y la desregulación para atraer inversión extranjera y pagar las deudas.

Estas medidas contraen las economías en lugar de expandirlas. Impiden a los países invertir en infraestructura, educación, salud o subsidios industriales y agrícolas, atrapándolos en la dependencia. La austeridad reduce la demanda interna, la productividad y el crecimiento, dificultando (no facilitando) la obtención de divisas para los reembolsos.

En países con escasez de dólares como Bolivia (que enfrenta el agotamiento de sus reservas y la escasez de combustible), la eliminación de subsidios agrava la crisis al aumentar las facturas de importación de combustible (pagadas en dólares) sin las correspondientes ganancias por exportaciones.

Como tanto estudió el economista Michael Hudson, los préstamos del FMI y el Banco Mundial a los países en desarrollo a menudo no están diseñados para fomentar el crecimiento, sino para aplicar políticas que facilitan la fuga de capitales por parte de las élites locales y garantizan el reembolso a los intereses financieros occidentales, a la vez que perjudican a los trabajadores y a la industria.
La eliminación de los subsidios de Bolivia es una ortodoxia neoliberal autodestructiva, impuesta (directa o indirectamente) a través de la influencia del FMI, que prioriza a los acreedores extranjeros sobre la soberanía nacional y el crecimiento. Hay ver otras soluciones como el perdón de la deuda, cobro de impuestos a ganancias rentistas (monopolios, terratenientes) e inversión pública para romper la trampa de la deuda.

Normalmente los gobiernos buscan préstamos del FMI/BM como salvavidas para obtener dólares, aceptando condiciones que perpetúan el ciclo: austeridad → contracción económica → necesidad de más préstamos → más austeridad. Siguiendo con el economista Michael Hudson, esto es deliberado, pues sirve a los intereses financieros liderados por USA al impedir el desarrollo soberano y mantener a los países como exportadores de materias primas dependientes del sistema del dólar.


GEOPOLITICA

Esto un ejemplo clásico de cómo la política exterior estadounidense utiliza las crisis económicas y ofrecimiento de deuda para reafirmar su control sobre los países ricos en recursos del Sur Global.
La alianza con Estados unidos no se trata de juntarse con “las democracias morales del mundo" como sostiene el Canciller Aramayo, ni de una cooperación de beneficio mutuo, sino de prevenir alternativas multipolares (por ejemplo, los BRICS, la Franja y la Ruta de China) y garantizar que los exportadores de materias primas sigan dependiendo del sistema del dólar.
Este realineamiento geopolítico de Bolivia recompensa la obediencia: unos lazos más estrechos con Estados Unidos prometen acceso a dólares, tecnología y mercados, a la vez que castigan las inclinaciones "adversarias" previas (por ejemplo, hacia los BRICS).

No obstante este "deshielo" con Estados Unidos es una soberanía ilusoria: Bolivia obtiene un alivio a corto plazo, pero se aferra al neoliberalismo extractivo y se perpetua la esclavitud de la deuda denominada en dólares, impidiendo el tipo de industrialización pública que se observa en China. Los objetivos geopolíticos de Estados Unidos son bien servidos: se aseguran el litio para las cadenas de suministro de vehículos eléctricos lejos de China, fortalecen el papel del dólar en el Abya Yala y demuestran a otras naciones indecisas los costos de la independencia de la órbita financiera de Washington. La verdadera salida requiere la reestructuración de la deuda, la nacionalización de recursos para beneficio interno y alternativas como la desdolarización -tendencia de hecho global-. Vías lamentablemente ahora cerradas por este giro.

Comentarios